Cómo hacer para que tu gato te obedezca

A fin de que un gato te obedezca, debe haber un premio por el medio, un snack o un juguete que lleve a cabo que te obedezca. El castigo va a ser contraproducente. Si hace cosas que no te agradan, como hurtar comida, marcar con orina, limarse las uñas en el sofá…

Posiblemente debamos tener mucho más paciencia que con un perro y aguardando el instante conveniente, pero entrenar cosas juntos es una buenísima actividad para progresar el vínculo con tu gato, reduciendo de esta forma sus escenarios de agobio y eludiendo inconvenientes de accionar.

¿Cuál es la manera adecuada de castigar a un gato?

Amonesta al gato y pasa el dedo por enfrente de su hocico. La manipulación cerca de la nariz del gato es increíblemente negativa. Un pequeño golpe en la nariz con exactamente la misma entonación amenazadora es muy eficiente. En el momento en que estés «empujando» el alegato, golpea levemente al gato en la frente.

Se puede educar a un gato desde los 7-8 meses de edad. A esta edad, el gato tiene la edad bastante para comprender tus solicitudes y intentar satisfacerlas.

¿Es viable corregir a un gato?

En el momento en que recibes un nuevo gato en el hogar, es muy normal que te preguntes: se puede corregir a un gato, de qué forma instruirlo, cuáles son los más destacados consejos para enseñarle buenos hábitos y, como es natural, como eludir pésimos hábitos y pésimos hábitos que NO tienes que tener en el hogar.

Y lo cierto es que es viable corregir a un gato. Pero tienes que saber que la educación de tu amigo felino es dependiente de ti.

Otro punto sobre de qué forma educar a un gato es conseguir que las acciones inadecuadas sean vivencias desapacibles. Aquí, el ejemplo mucho más claro es el rayado de muebles.

Tienes que utilizar tus poderes de observación y tu paciencia para saber lo que NO le agrada. Ciertos gatos detestan que se les enganchen las uñas al afilarlas, conque puedes contemplar los muebles en cuestión con tul o red; puedes buscar un fragancia desapacible como pimienta, mentol, repelente de insectos (no venenos) o en ocasiones marcha bien poner algo de cinta adhesiva en los dos lados a fin de que los dedos queden pegajosos.

Otra cosa que tiende a ser eficaz para educar a un gato y que no rasque donde no debe es buscar una textura que no le agrade, como plástico, papel de aluminio, papel de lima.

Redirigir sus pésimos hábitos

Los inconvenientes de accionar más frecuentes que combaten los dueños de gatos son rascarse en sitios no amigables, deambular libremente por los muebles de la cocina o intentar escarbar en la basura. Puedes procurar redirigirlo de las próximas formas:

Si tu gato se ocupa de rasguñar el sofá o las sillas, lo que tienes que llevar a cabo es redirigirlo a fin de que ponga un rascador enfrente del objeto preciso que acostumbra raspones Transcurrido el tiempo, en el momento en que adopte el poste como propio y se acostumbre a rascarlo, muévelo de a poco al sitio que prefiera, desplazándolo unos centímetros cada día.